
Abro los ojos sin despertar. Me descubro envuelta en un estancamiento caótico, de esos que te drenan. Mis piernas se van quedando sin fuerza y mis brazos luchan contra la gravedad. La sangre escurre por la herida, resbala por mis dedos y gota a gota cae en un frasco de cristal. Frente a mí hay un lienzo vacío y en mi mano: un pincel con cerdas de pestañas. Quiero un cuadro rojo. Quiero expresarme con las tonalidades de la sangre diluida con la saliva de múltiples bocas, con las lágrimas de la angustia sin sentido y el sudor del ejercicio compartido. Quiero terminar de pintar antes de que la herida deje de latir, antes de que la sangre deje de brotar, antes de que el caos deje de existir.


1 enredos líquidos:
Me gusta.
Resumo mi gusto en me gusta, sabiendo y dejándote a que sepas que sé decir mucho más que "me gusta".
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