
No sólo me cansé de esperarte; me cansé también de esperar dejar de esperarte. El cansancio de cada instante se condensa en un pedacito de frustración que se incrusta en alguna galaxia que lleva tu nombre (mientras tú pierdes el tiempo con palabras envueltas en comas, guiones y paréntesis). Mis ojos se alejan del presente para observar cómo se difumina un rincón de mi universo. Tus estrellas brillan intensamente iluminando por un momento aquel opaco espacio tuyo. Implotas dentro de mí y el estruendo del silencio absoluto lo inmoviliza todo. Hoyo negro: el lugar empañado e intermitente que solías ocupar. Nada entra. Nada sale. No te espero más y no dejo de esperarte.


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