miércoles, febrero 11, 2009

Un peatón más en la Ciudad de México

Eso de andar de peatón en la Ciudad de México puede sonar pintoresco pero en realidad no es tan ameno (ya sé que aquí es donde empiezan las críticas y los adjetivos como fresa, mamona, etc, etc... y me vale, NO es ameno y punto).

Hace mucho tomé un camión yo sola, fue una experiencia tan horrible que me bajé en cuanto pude y preferí caminar. Desde esa vez no he tomado (ni pienso tomar) ningún otro camión. Ahora que no tengo coche me veo obligada a tomar el metrobus, el metro y taxis (también amables aventones de mis amigos, pero eso no cuenta para este post... lo cual no quiere decir que no esté sumamente agradecida, en fin). Debo aceptar que mi primera experiencia con el metrobus yo sola fue apenas hace un par de semanas. Mientras esté relativamente vacío (meaning... hay un lugar dónde sentarme sin tener a alguien encima de mí), me parece bastante ameno dentro de lo que cabe. Lo mismo con el metro aunque la mayoría de las líneas no están tan "bonitas"; supongo que es sólo porque el metrobus es más nuevo. Los taxis... procuro sólo tomar de sitio, ¿qué tal que me asaltan o algo así? Y casi siempre me duele el codo pagar lo que me cobran, así que utilizo otro tipo de transporte para acercarme lo más posible a mi destino y ya estando cerca tomo un taxi. O al revés, me voy en taxi a alguna estación de metro o metrobus. Bueno, hasta aquí no suena taaan grave eso de ser peatón, pero sí lo es...

Primero, NO puedo quitarme el sweater o la chamarra que traigo encima porque me acosan. Si hace frío no importa, pero qué tal que hace calor, o peor aún, qué tal que va aperrado y el calor proviene de una masa sudorosa de personas demasiado juntas. Pues ni modo, ahí voy yo sudando y acaloradísima porque resulta mejor eso que las miradas incómodas. TERRIBLE. La otra cosa que DETESTO es que un güey se me quede viendo fijamente por horas y horas, ¿por qué chingados hacen eso? ¿qué no pueden ver hacia otro lado? ¡Demonios! Por último, lo que no me gusta del transporte público es que siento que todo el mundo se me queda viendo raro, con cara de "¿qué haces aquí? ¿por qué no te subes a un coche y me dejas un lugar para sentarme?"... No sé, tal vez exagero, pero... por ejemplo, hoy iba en el metro parada, sí, llevaba unos tacones medianos, peeeero conté a 13 mujeres a mi alrededor, a todas les sacaba una cabeza o más... bueno, salvo a una que me llegaba a la nariz... ¿Así cómo no se me van a quedar viendo? Pero NO es mi culpa que la gente que se sube al metro sea tan chaparra... demonios...

Conclusión: cuento los días (aunque aún no sé bien a bien cuántos serán) para tener mi coche nuevo.

2 enredos líquidos:

visitantexxxx dijo...

compra un libro y lee en el transporte público, verás que es más ameno... (y vete o sentada o pegada a una pared (o puerta), ¡más vale prevenimss!)

lali dijo...

Si te quitaras el suéter, hasta yo te acosaría. :D