Murió mi iphone ayer y aparentaba ser toda una tragedia. Sí, se me cayó, pero según yo no fue para tanto. Estaba intentando cerrar la puerta de mi casa con mil cosas en las manos y salió volando. La distancia no fue muy grande, pero debo aceptar que el golpe fue seco y cayó del lado de la pantalla. El punto es que al subirme al coche y tardar horas en preparar todo para poner el ipod en el coche me percaté de que la pantalla estaba en blanco con una línea negra intermitente. Intenté apagarlo, cosa que no logré dado que se necesita la pantalla para hacerlo, saqué el chip, lo volví a meter y nada, ahí seguía aquella terrible línea negra. Decidí ir a telcel en la tarde y después de tres horas de espera salí con un iphone nuevo. Son muy ineficientes pero no hubo ningún problema para que me lo cambiaran. Pensé que perdería mis contactos ya acomodados, mis calendarios, en fin, un montón de cosas terribles... ¡¡¡sobre todo mi kakuro!!! Afortunadamente todo se sincroniza con la computadora y sólo perdí las notas (las cuales aparentemente no se sincronizan). No fue tan trágico después de todo.
martes, noviembre 18, 2008
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)


2 enredos líquidos:
¿qué argumentaste para que te dieran uno nuevo? ¿torpeza?
grrr... de hecho no tuve que argumentar nada, nadie me pidió explicaciones así que no las di... sólo dije que la pantalla había muerto y lo demás vino solito (tres horas después, pero solito)...
Publicar un comentario