jueves, julio 10, 2008

Carmenère y dopamina

En estos momentos la dopamina tiene un fuerte efecto en mi cuerpo: soy feliz. Llegué a mi casa para encontrarme con una deliciosa comida italiana, una pizza casera con pepperami importado, salsa de tomate, queso y arúgula; esto acompañado de un vino chileno Carmenère. Perdón, pero tenía que escribir al respecto, esta es una sepa muy rara que prácticamente sólo se da decentemente en Chile, produce un vino bastante fuerte que por mucho tiempo fue confundido con el Merlot o con el Cabernet Sauvignon. Originalmente se plantó en la región de Médoc en Bordeaux, Francia, hasta que en 1867 hubo una plaga que destruyó este tipo de sepa y fue prácticamente imposible volver a plantarla, salvo en Chile, donde se venía produciendo desde antes. El punto es que es un vino fuerte, de hecho, este tipo de uva se utiliza para mezclas, produce un vino de color muy intenso (de ahí el nombre, proviene de la palabra carmin), cuyo aroma se parece al de los frutos rojos, las moras y las especias. Las taninas son más suaves lo cual hace que el vino sea menos astringente. "Its taste might me reminscent of dark chocolate, tobacco and leather" o sea, lo mío, lo mío es este tipo de vino, ja. El punto es que después de la pizza quedaba mucho vino (sólo estábamos mi mamá y yo), entonces se me ocurrió probarlo con un chocolate con 85% de cocoa. Hay pocas cosas que disfruto más que la mezcla de chocolate amargo con vino tinto; sin embargo, este chocolate tiene un sabor muy difícil, incluso para mí, que me jacto de poder tomar y disfrutar el espresso sin azúcar, el chocolate amargo y diversos sabores similares, es difícil poder comer este chocolate, el sabor es demasiado amargo, de hecho viene en obleas diminutas que son difíciles de comer completas. En fin, el maridaje entre este vino y el chocolate es perfecto, el vino le quita la amargura al chocolate sin matar el sabor de la cocoa, repito, es perfecto. Debo admitir que me terminé la botella y la mitad de la caja de chocolate... Es por esto que la dopamina inunda mi cuerpo y soy feliz en estos momentos... aunque tal vez mi estómago reclame en algunas horas...

7 enredos líquidos:

Montserrat dijo...

Niiiiiiice, qué buena vida te das, caray. Yo me conformo con un Caribe Cooler... jajajaja, no es cierto, es horrible, jajaja. Saludos, buena mujer. Lamento lo esporádico de las visitas.

Yo dijo...

Tú eres como un chcolate amargo (99% puro), exquisita pero muy difícil de comer. Aunque con el vino adecuado es imposible dejar de comerte.

Guillermo dijo...

Lamento que alguien tenga que robar mi identidad cotidiana para hacer comentarios absurdos. Carlos, debieras encontrar algún mejor seudónimo.

Nuria (líquida felicidad) dijo...

Guillermo deja de intensear:
Carlos NO escribió ese comentario, además, el comentador SIEMPRE ha firmado así en este blog, desde antes de que tú comenzaras a firmar así... no tiene nada que ver contigo, ni te conoce... ahora, por otro lado, en lo que sí tienen que ver es que su narcisismo es tal que suponen que un "yo" sólo puede implicar a su persona... jajaja ;)

Anónimo dijo...

Yo soy quien soy.

Anónimo dijo...

¿y tienes que aprobar los comentarios? Què chafa.

Nuria (líquida felicidad) dijo...

claro que eres quien eres, todos somos quienes somos... es por eso que no se debe ir por la vida firmando con cosas como "anónimo" o "yo". pero yo siempre digo muchas cosas y nadie me hace caso, jajajaja... saludos a todos los yo's y anónimos pues