"Hay días para quedarse a mirar, hay días en que hay poco para ver, hay días sospechosamente light, hay un deseo que pido siempre que pasa un tren" A. Calamaro
Todo inicia en la cama con los ojos entreabiertos y medio cerrados, antes de que mi adicción a la cafeína logre que mis pies toquen el piso. Nunca logro recordar mis sueños, pero no es necesario; en un instante me transporto a una situación enredada, prácticamente inverosímil, donde sostengo una conversación casi en voz alta. Sin darme cuenta me encuentro parada en la cocina, frente a la cafetera. Sigo complicando la situación imaginaria y mis respuestas se vuelven cada vez más interesantes. De pronto, me encuentro dando el primer sorbo de una humeante taza gigante de café. Me asusto de manera abrupta, por primera vez en el día me percato de mi pijama, mi cabello enredado y el silencio de mi casa vacía. Pienso por enésima vez que debo dejar de fabricar situaciones y conversaciones imaginarias, no tanto por parecer un rasgo de locura sino para evitar conflictuarme aún más ante posibles (y sobretodo probables) enredos futuros. Es que tengo una fuerte tendencia a provocar situaciones en las cuales repito conversaciones antes imaginadas, mis respuestas son casi practicadas. Es una tendencia prácticamente irracional, me asusto al encontrarme diciendo cosas que he dicho antes, sin alguien frente a mí. No es que lo busque específicamente, es sólo que tiendo a meterme en problemas y después de años y años de imaginar conflictos, pues utilizo alguna frasecilla antes inventada.
Pongo música y canto mientras el café me va despertando, al fin, nadie nunca me ve. Luego recuerdo la llamada que recibí a las 4:00 a.m., me pareció simpática, hace algún tiempo que no me pasaba… Prefiero no pensar mucho en las implicaciones, entonces sigo con el mundo en mi cabeza… Creo que así voy entrelazando fantasía y realidad hasta que de alguna manera la realidad termina resultando sospechosamente parecida a la fantasía… No se preocupen, sigo distinguiendo entre una y otra…


1 enredos líquidos:
Más bien lo que me preocupa es que sigas distinguiendo entre realidad y fantasía, jajaja. Eso de las conversaciones imaginarias es muy entretenido, todo un hábito para mí tmb. El problema es que mis conversaciones imaginarias son invariablemente más entretenidas que las verdaderas y nunca uso mis interesantes respuestas, jajajaja.
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