domingo, junio 08, 2008

Estrógenos, andrógenos y domingo familiar

Hace mucho tiempo que no me sentía tan bien, me encuentro inmersa en una fiesta de estrógenos. Tal vez me saturaron un poco los andrógenos, suena extraño, nunca antes me había pasado, pero creo que así es. Probablemente esta etapa no dure demasiado pero por lo pronto la estoy disfrutando como nunca. Me he dedicado a dormir hasta tarde, beber mucho café, fumar, leer, ir de compras y ver miles de capítulos de Sex and the City con Montserrat. No tiene nada que ver con el boom de la película, sólo fue un gran timing para ver esta serie con quien ha sido mi mejor amiga por los últimos diez años y sabe absolutamente todo de mí. Ponemos pausa a cada rato para recordar alguna anécdota, burlarnos de nosotras mismas o de las personas con las que hemos salido alguna vez. En estos días sólo he convivido con un hombre que no sea de mi familia o de la familia de Montserrat (lo cual es prácticamente lo mismo), debo aceptar que me divertí con él aunque probablemente fue porque hice caso omiso a la sugerencia de Montserrat de que no jugara con su mente, ja. Sea como sea, creo que fue una dotación suficiente de andrógenos por ahora. Por otro lado, hoy tuve un domingo familiar. Una llamada (bueno, varias llamadas seguidas y muy muy molestas) me despertó así que decidí pararme de bastante mal humor y me dirigí a la cocina. Decidí preparar lo único decente que puedo hacer en la cocina: café y cereal. Lástima que me hayan despertado tan temprano porque después llegaron mis hermanos y desayunaron cosas mucho más elaboradas, ofrecieron hacer más de sus deliciosos desayunos pero yo ya no tenía hambre. Decidimos ir al cine, hace siglos que no salíamos los tres, normalmente nos topamos los fines de semana en el pasillo del baño, de salida, en la cocina o ni nos vemos porque cada quien se apropia de una parte de la casa. El punto es que fuimos al cine, ellos me hacían burla de mi nueva bolsa y de todas las cosas que ellos hubieran podido comprar con ese dinero; también hicieron lo que siempre hacen por separado y se acentúa muuuucho más cuando están juntos: celarme. Caminan uno de cada lado, mientan madres cada vez que alguien se me queda viendo por más de medio microsegundo y mientras yo voy al baño y ellos eligen lugares en la sala de cine, deciden dejarme el asiento entre ellos, no vaya a ser que a algún “imbécil” se le ocurra sentarse junto a mí. La verdad es que me divierte muchísimo salir con ellos de vez en cuando. Después del cine y la comida con mis hermanos fui a casa de Montserrat, donde había una reunión familiar de la cual nos desaparecimos después de saludar para ir a ver unos capítulos más... gran domingo familiar.

1 enredos líquidos:

Montserrat dijo...

jajajaja, tu post me recuerda a cuando yo fui con mi hermano a ver la misma película. Fue una batalla campal estrógeno vs. testosterona: locura de amor en las vegas contra ironman. Gané yo, por supuesto (y mira que no soy muy de chick flicks, jajaja).