sábado, mayo 03, 2008

Patrones que rotan

Mi movimiento de rotación entorpece mi traslación, no debería dar vueltas sobre mi propio eje; pero lo hago, lo he hecho ya por mucho tiempo... tanto que me encuentro entumida. Ya no siento desesperación, ni dolor, ni angustia, ni siquiera frustración, ya no siento nada alrededor de mi centro de gravedad; porque el motor de ese movimiento son los mundos ajenos, los cuales no me tocan en realidad, pero su holograma hace que me mueva, como el perro que persigue su cola, en un mismo lugar. Y los mundos cambian, pero el movimiento se mantiene constante... afortunadamente mi mundo también... Porque los mundos ajenos son diminutos, mi dragón me lo dice siempre... Pero es que la mayoría son imperceptibles y cuando descubro uno que, aunque diminuto, puede percibirse, me emociono.... Mi dragón sigue diciendo que es diminuto... En el piso yace una esperanza muerta hace mucho tiempo; la esperanza de que ese mundo diminuto sea tan sólo una península de otro mundo infinito, pero son sólo palabras, un discurso, parte de la rutina, del patrón, del círculo marcado en la tierra después de tanto dar vueltas... Ya no siento nada más que ganas de jugar, como siempre he jugado, donde tengo el control, donde me siento cómoda, donde las cosas se mueven y están vivas... En mi mundo y sólo en mi mundo... la traslación en forma de espiral me hace feliz, me mantiene viva, me alimenta y me hace sentir. No es que sea egoísta, sólo disfruto de lo que tengo.... aunque no sé si lo sepa compartir...

3 enredos líquidos:

Montserrat dijo...

Creo que nos entendemos, buena mujer, jajajaja...

miguel tormentas dijo...

No entendi

altoid dijo...

¿también no tendrá algo que ver el movimiento de precesión, ya que provoca los cambios de estaciones?